martes, 25 de agosto de 2009


Existe una única verdad? Las cosas son como son o como las vemos?

Qué importa verdaderamente? Nuestra mirada? La mirada de los demás?

De qué depende? De cómo estamos, de cómo nos sentimos, de cómo vemos las cosas?

Cuántos puntos de vista existen? Uno por cada uno de nosotros?

No siempre las cosas son como creemos, ni como las vemos…

A veces hay que cambiar la mirada, cambiar la dirección y cambiar nuestro punto de vista…

viernes, 21 de agosto de 2009




ES CURIOSO, VER COMO LOS DOS, DESPÚES DE LASTIMARNOS TANTO, SUFRIR TANTO, Y CAMINAR POR SEPARADO, VOLVEMOS A JUNTARNOS. AHORA SI BIEN, YO ESTOY CON OTROS, NO ME INTERESA. ME MUEVE EL PISO Y LA CABEZA, CADA VEZ QUE TÚ CUERPO SE DESTREZA. SI BIEN, AHORA NOS ENCONTRAMOS MÁS MADUROS, Y CON DIFERENTES VISIONES DE LO QUE ES ESTA REALIDAD, ESTAMOS JUNTOS. JUNTOS Y YO CON OTRO. JUNTOS, Y VOS DANDO LO QUE YO YA DI. JUNTOS Y PRETENDES QUE TE PERDONE, NO INTERESA, ESTAMOS JUNTOS. VOLVIMOS A ELEGIRNOS. SERÁ QUE DESPUÉS DE TODO, ¿ESTAMOS DESTINADOS AL FRACASO CONTINUO DE JUNTAR NUESTRAS ALMAS?. NO LO SÉ. SÓLO SÉ, QUE TÚ CALOR ES EL QUE QUIERO SENTIR OTRA VEZ.






Con la puesta de sol se termina el día y todo lo que no hiciste ya no lo podrás hacer, y lo que hiciste ya no lo podrás cambiar.
Cuando dedicas tu vida a la simulación, la realidad se distorsiona. Ya no sabes si sos lo que sos o sos lo que actuas. Ya no sabes si tu vida es tu vida, o una gran puesta en escena. Es curioso. Si le preguntas a una persona que haría si supiera que su vida se terminara en breve, la mayoría responden que correrían con el ser amado, pero en mis años de estudio y practica, descubrí que ante la noción del final, en general lo que hacemos, es pedir perdón. Es como si necesitáramos descargar la mochila, soltar eso que nos pesa tanto para poder irnos en paz. Va más allá de la culpa. Son remordimientos que no se detienen hasta que no comprendes que tu vida es lo que vos hiciste con ella. Podemos vivir años acallando los remordimientos por lo que hicimos mal, pero cuando sentimos que llega la hora, estos vienen a buscarnos como fantasmas del pasado. Más que el olvido, nos aterra que nos recuerden mal. Los remordimientos son los miedos de haber pasado por este mundo sin despertar un poco de amor en los demás. Los remordimientos tienen la nostalgia de una puesta de sol. Se termina el día y todo lo que no hiciste, ya no lo podrás hacer, y lo que hiciste, no lo podrás cambiar. Mas terrible que el remordiendo por lo que hicimos mal, es el remordimiento por lo que no hicimos, eso, es imperdonable. El remordimiento nos es que sabiduría que llega al final, es un intento de que no sea demasiado tarde. Y no se va a detener. El remordimiento no se va a detener hasta que comprenda.
No!, hay cosas que hay que hacerlas, como mirar esta puesta de sol o como pelear hasta el final. No hacerlas, seria imperdonable…
La culpa no nos deja vivir en paz, pero el remordimiento, no nos deja morir en paz.

lunes, 17 de agosto de 2009











Todos tenemos un monstruo o un fantasma adentro que no nos gusta, entonces creamos un sistema de seguridad para que no se note. Mantenemos el monstruo agarradito para que no salga ni se vea. Pero a veces el sistema de seguridad falla y el monstruo ingresa, y ahí quedamos expuestos.A veces eso que tanto queremos ocultar queda a la vista y nos avergüenza. Nos sentimos desnudos, sentimos que todos ven lo que en verdad somos, y somos algo que odiamos.Como si hubiera un Mr. Hyde en nosotros, como si el verdadero ‘yo’ fuera otro, y eso asusta. Nos asusta que falle el sistema de seguridad, que Mr. Hyde se desate y haga alguna locura.Vivimos alertas, atentos, vigilando el monstruo. Y así creamos mecanismos, defensas, nos aislamos, todo para que ese supuesto monstruo no salga a la luz.Cualquier cosa que nos saque del lugar seguro nos da miedo. Nos da miedo lo nuevo porque puede provocarnos cosas desconocidas. Odiamos a nuestro monstruo porque desea justamente las cosas que nos dan miedo. Queremos esconder a toda costa esa parte nuestra, esos deseos que nos inquietan.Son deseos que supuestamente no tendríamos que tener y nos esforzamos por reprimir. Son deseos que nos dan culpa, vergüenza. Deseos que van en contra de la moral, de lo que debe ser.Nos odiamos cuando nos dominan las pasiones. Nos odiamos cuando todos ven eso que queremos ocultar. Odiamos las fallas de seguridad, esos huecos que nos desnudan y muestran nuestras miserias. Pero la verdad es que a todos nos pasa lo mismo, todos tenemos un monstruito adentro ¿Y sabés que hay que hacer con eso? Reírse de él. Ridiculizarlo, perderle el respeto y el miedo. Reírnos de nuestras cosas oscuras.
Aceptar quienes somos, reírnos de nuestros miedos. Ridiculizar nuestros fantasmas. Reírnos a carcajadas de nuestras miserias. Permitirnos ser quienes somos y desear lo que deseamos. Bajar las defensas, aceptar las fallas de seguridad, y dejar que Mr. Hyde salga, porque en definitiva ese monstruo es también quien somos.

Todos podemos visualizar nuestro futuro. La realidad es lo que percibimos con nuestros sentidos. No importa si algo es real o no, si lo vemos y creemos en lo que vemos entonces será real. Materializar algo que no existe y volverlo real, ese es el poder de la visualización.
Para visualizar es
importante el detalle, no alcanza con ver la escena en general sino cada detalle en particular. Los sentidos son fundamentales, poder percibir los olores, las texturas, los sabores… visualizar en nuestra mente hasta que parezca real. Y cuando la realidad dista mucho de nuestros deseos hay que concentrarse aún más.
El deseo es como una
película que se proyecta en nuestra mente. El deseo es muy poderoso y sagaz, siempre encuentra la manera de materializarse. Nuestra realidad de hoy está construida por nuestros pensamientos de ayer. Todo lo que nos pasa, lo que somos, lo que tenemos, existe porque antes lo pensamos.
Hay que aceptar nuestra responsabilidad en lo que nos pasa, porque nuestra realidad es la materialización de lo que alguna vez deseamos. El deseo es una fuerza misteriosa. El deseo es energía en movimiento.
El deseo propio o ajeno nos obliga a tomar decisiones, a verlo o a ponerle un velo. El deseo es un imán, atraemos lo que visualizamos, lo bueno y lo malo. Porque nadie llega a un lugar si antes no lo deseó.
Visualizar, imaginar, desear de corazón y compasión, eso va configurando nuestra realidad, nos abre el camino, nos da esperanzas. El deseo es el testigo de lo que nos falta, el deseo es la película de la
vida que queremos vivir, podamos visualizarla o no.

martes, 11 de agosto de 2009

P E R D Ó N







Si, te ahorro, puedo ser un bicho raro, pero para mí ‘nos vemos’ es ‘nos vemos’, ‘ te llamo’ es ‘te llamo’, ‘te quiero’ es ‘te quiero’. Si yo digo que voy a estar ahí vos sabes que voy a estar ahí. Ahora cuando alguien me dice a mí que va a estar ahí lo dudo, porque se perdió el valor de la palabra. Te pueden fallar total después vienen, te piden perdón, y ya está, así de fácil. Pedir perdón no debería tomarse con tanta liviandad. El castigo precede al crimen decía Dostoievski, porque uno antes de cometer el crimen sabe el dolor que generará y asume la culpa. Esa culpa es el castigo ¿y uno pretende redimir esa culpa con un simple perdón?Un perdón no puede reparar lo que hicimos mal. Para pedir perdón antes hay que estar dispuesto a reparar. ¿De qué sirve pedir perdón cuando no hay manera de reparar lo que hiciste mal? Cuando no nos perdonan nos obligan a vivir con nuestro error, con nuestra culpa. Cuando no nos perdonan nos obligan a hacernos cargo de lo que hacemos. Un simple perdón no puede borrar el dolor que se causó. Pedir perdón es poner una curita en una herida abierta que nosotros mismos provocamos. Insuficiente y a destiempo. Recién cuando nos hacemos responsables de lo que hacemos, ahí se puede empezar a construir algo distinto. Suplicando a los gritos, de rodillas, implorando en todos los idiomas, pedir perdón no alcanza, no repara, no alivia si no nos hacemos responsables de nuestras acciones.Cuando no nos perdonan nos obligan a vivir con nuestro error, con nuestra culpa. Porque un simple perdón no pude borrar el dolor. Hay cosas imperdonables aunque se pida perdón en todos los idiomas.